El abuelo Pepe de pie en la parcela recién plantada, entre las líneas de goteo

Adoptar un naranjo para que el campo siga vivo

Cuando adoptas un naranjo, recibes la fruta de tu árbol. Pero también sostienes algo que no cabe en una caja: una familia que puede seguir viviendo de su tierra, un valle que no se queda sin campo y un oficio que ha pasado de padres a hijos durante generaciones. Te contamos por qué, para nosotros, cada adopción es mucho más que un pedido.

Un valle que vive del campo desde hace siglos

Vista panorámica de La Valldigna: campos de naranjos entre montañas, con el mar al fondo
La Valldigna: naranjos entre montañas, con el mar al fondo.

La Valldigna —Tavernes, Simat, Benifairó y Barx— es un valle abierto al mar y protegido por las montañas. Según la tradición, su nombre se lo dio el rey Jaume II, que en 1298 fundó aquí el monasterio de Santa Maria de la Valldigna: un valle «digno» de un monasterio. Desde entonces, generaciones de familias han vivido de esta tierra, han levantado sus bancales y han cuidado sus acequias.

Hoy sus campos son, sobre todo, naranjos. «En cien años, aquí nunca ha helado», decía el abuelo Pepe. «Y si te vas diez kilómetros en cualquier dirección, ya cambia».

Cuatro generaciones y un abuelo que nos enseñó a mirar la tierra

Nuestra familia lleva más de cuatro generaciones cultivando la tierra en La Safor, y casi todo lo que sabemos del campo lo aprendimos del abuelo Pepe: a no tener prisa con la fruta, a respetar el ritmo de cada árbol y que en el campo no existen las malas hierbas (te lo contamos aquí).

El abuelo Pepe colocando las líneas del riego por goteo junto a un plantón
El abuelo Pepe, instalando el riego por goteo el día de la plantación.

Las mejores naranjas del valle solían acabar lejos de Valencia, y quisimos cambiar eso. En 2020 abrimos nuestro primer carrito de zumo en València y, desde entonces, vendemos directamente, sin intermediarios: en nuestros carritos, en esta web y con la adopción de naranjos. Conoce nuestra historia.

El abandono del campo valenciano

El campo valenciano vive un momento difícil. Según un estudio de AVA-ASAJA con datos de la encuesta ESYRCE del Ministerio de Agricultura, la Comunitat Valenciana cerró 2025 con 179.994 hectáreas de cultivo abandonadas, un récord, y los cítricos fueron el cultivo que más superficie perdió ese año (así lo contó Infoagro). La asociación lo atribuye a la crisis de rentabilidad de la mayoría de los cultivos y a los efectos de la dana.

Detrás de cada campo abandonado suele haber una historia parecida: un agricultor que se jubila sin relevo, unos hijos que se van a buscar trabajo fuera, un huerto que se llena de maleza. Y con cada uno se pierde algo más que fruta: un paisaje, un oficio y una forma de vida que ha pasado de padres a hijos durante siglos.

Lo que cambia cuando adoptas un naranjo

  • Una familia que puede vivir de su tierra. Sin intermediarios entre tu árbol y tú, el valor de la fruta se queda en el campo. Eso es lo que permite trabajar con dignidad en el pueblo donde has nacido.
  • Estabilidad para cuidar sin prisas. Pagas la temporada de una vez, al principio. Sabemos desde el primer día que ese árbol tiene una familia que espera su fruta, y podemos planificar el trabajo y cuidar la tierra como nos enseñó el abuelo.
  • Un campo que se sigue cultivando. Podar, segar, regar, recoger: un campo cuidado da trabajo. Un campo abandonado, no.
  • Fruta recogida para ti. Solo recogemos la fruta cuando alguien la pide: no pasa semanas en una cámara frigorífica.
  • Una relación, no un pedido. Recibes el certificado con la ubicación GPS de tu árbol, fotos y noticias del campo cada mes, y puedes venir a verlo con cita previa.
Palot lleno de naranjas recién recogidas entre los naranjos
Naranjas recién recogidas, entre los naranjos de la finca.

Tu árbol, nuestra tierra

Cuando vengas a ver tu naranjo, pisarás la tierra que cuidaba el abuelo Pepe y que hoy cuidamos nosotros: con la cubierta vegetal a sus pies, la poda devuelta a la tierra en lugar de quemada y el valle alrededor. Y cada vez que abras una caja, sabrás de qué árbol viene y quién lo ha cuidado.

Las naranjas no se fabrican en un almacén, se cuidan en la tierra.

La filosofía del abuelo Pepe

Eso es, para nosotros, mantener viva la tradición agrícola valenciana: que el campo siga dando fruta, trabajo y vida a sus pueblos. Y en La Valldigna, que es nuestra casa, empieza árbol a árbol.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta adoptar un naranjo?

Desde 56 € por temporada, con el envío de las cajas a la península incluido. Tienes los tres planes en adopta un naranjo.

¿Puedo ir a ver mi árbol?

Sí. La visita a la finca, en Tavernes de la Valldigna, está incluida en todos los planes, con cita previa.

¿Puedo regalarlo?

Sí: eliges el día y la persona recibe ese día su certificado con la ubicación de su árbol. Te lo explicamos en cómo regalar un naranjo.