Vista aérea de bancales de naranjos en La Valldigna, donde está nuestra finca

Por qué trituramos la poda de los naranjos en vez de quemarla (BRF)

Después de la poda, lo de toda la vida en el campo ha sido amontonar las ramas y quemarlas. Nosotros no lo hacemos: desde que dejamos de echar químicos de síntesis a la tierra, trituramos los restos de poda de los naranjos y los devolvemos al suelo de la propia finca. Es lo que se conoce como BRF, una de las prácticas de la agricultura regenerativa. Te contamos qué es, cómo lo hacemos y qué aporta a la tierra.

Qué es el BRF

BRF son las siglas en francés de bois raméal fragmenté, que podríamos traducir como «madera de ramas fragmentada». La técnica se desarrolló en Quebec (Canadá) a partir de los años setenta: consiste en triturar las ramas finas que salen de la poda y extenderlas sobre la tierra, sin enterrarlas.

Las ramas finas no son una madera cualquiera. Son la parte más joven del árbol, y en ellas se concentra buena parte de sus nutrientes. Una vez trituradas y sobre el suelo, los hongos y el resto de la vida de la tierra las van descomponiendo poco a poco y las convierten en materia orgánica.

Cómo lo hacemos en la finca

  • No quemamos la poda. Las ramas que quitamos a los naranjos al podar se quedan en la finca.
  • La trituramos en trozos pequeños, para que la vida del suelo pueda descomponerla antes.
  • La dejamos sobre la tierra como acolchado, junto con los restos de la siega de la cubierta vegetal. No la enterramos ni volteamos la tierra.
  • Seguimos aprendiendo. Lo hacemos desde que dejamos los químicos de síntesis, y ahora vamos a hacer un curso específico de BRF para afinar todavía más la técnica.

Un detalle importante: si los restos de poda se entierran o se acumulan en capas muy gruesas, al principio los microorganismos que los descomponen pueden «tomar prestado» nitrógeno del suelo y dejar menos para el árbol. Por eso la técnica pide dejarlos en la superficie y sin pasarse de grosor.

Qué aporta a la tierra

  • Más materia orgánica. Con los años, los restos descompuestos se convierten en humus, la parte más estable y fértil del suelo.
  • Alimento para la vida del suelo. Los hongos son los grandes descomponedores de la madera, y tras ellos llegan bacterias, insectos y lombrices: una tierra más viva.
  • Guarda mejor el agua. El acolchado reduce la evaporación en verano, y la materia orgánica hace que la tierra retenga el agua como una esponja.
  • Protege el suelo. La capa de restos frena el golpe de las lluvias fuertes y ayuda a que la tierra de los bancales no se la lleve el agua.
  • Cierra el ciclo. Lo que el naranjo sacó de la tierra para crecer vuelve a ella, en lugar de irse en humo. Junto con el compost y los bioles que preparamos, es nuestra forma de alimentar el suelo sin fertilizantes de síntesis.
Una seta en el acolchado de restos vegetales, señal de un suelo vivo
Una seta en el acolchado de restos vegetales: los hongos son los que convierten la madera en suelo.

Menos humo y más carbono en la tierra

El naranjo toma CO₂ del aire para crecer y lo convierte en hojas y ramas. Si la poda se quema, ese carbono vuelve al aire en una tarde, en forma de humo. Si se tritura y se deja sobre el suelo, se descompone despacio y una parte puede quedarse en la tierra como materia orgánica. Te explicamos cómo funciona, y lo que no te vamos a prometer, en carbono en el suelo.

Y hay un beneficio que se nota sin medir nada: menos humo. Las quemas de restos agrícolas llenan el aire de humo y partículas, y pueden provocar incendios. La ley de residuos (Ley 7/2022) ya prohíbe con carácter general quemar los restos vegetales del campo, aunque mantiene excepciones, por ejemplo para las explotaciones pequeñas. Nosotros preferimos no quemar la poda y devolverla a la tierra.

Cuidar la tierra para que dure

Para nosotros, cuidar el suelo también es cuidar a quienes viven de él: que el campo siga dando fruta y trabajo en La Valldigna, como lo ha hecho durante generaciones. Te lo contamos en adoptar un naranjo para que el campo siga vivo.

De esta tierra a tu mesa

Las naranjas de nuestra finca crecen en un suelo al que cada año le devolvemos su poda. No se guardan en cámaras: las recogemos cuando haces el pedido. Pide tu caja o adopta tu propio naranjo y ven a verlo: la visita a la finca está incluida, con cita previa. Y si quieres ver todas nuestras prácticas, una a una, aquí tienes cómo cumplimos los 10 criterios de finca regenerativa.

Preguntas frecuentes

¿Qué quiere decir BRF?

Son las siglas en francés de bois raméal fragmenté, «madera de ramas fragmentada»: ramas finas de poda trituradas y extendidas sobre el suelo.

¿El BRF sustituye al abono?

No del todo. Aporta materia orgánica poco a poco, a medida que se descompone. Nosotros lo combinamos con compost y bioles propios.

¿Vuestras naranjas compensan el CO₂?

No lo decimos, porque no lo hemos medido. Lo que sí hacemos es devolver la poda a la tierra en lugar de quemarla y mantener el suelo cubierto y sin labrar, prácticas que ayudan a que el suelo guarde carbono. Te lo explicamos en carbono en el suelo.